La más triste de las historias es la de una niña que haya perdido la ilusión, que ya no se emociona por las cosas, y olvidó que tenía corazón.
Una no se vuelve así de la noche a la mañana, sino con mucho tiempo de sufrimiento innecesario, y llantos de madrugada, en el silencio cruel de una sociedad inhumana.
Cuando te cansas de ahogar suspiros en una botella de ron, o de llorarle a una amiga que tal vez te traicione, cambiarás, a peor, pero para bien de ti. Cortarás de raíz, ya que ser bueno acaba cansando, eso de darlo todo sin recibir nada a cambio. Ya, ahora me echas en cara que he cambiado, que no soy la misma, sin entender que nadie apreciaba cuando era lo que todos querían. Sin entender que lo daba todo por todos, y que nadie se preocupaba de lo que sentía.
Es triste que la princesita se convierta en bruja, triste que la niñita repudie su corazón, pero lo más triste de todo, es que nadie le devuelva la ilusión.
Es triste que la princesita se convierta en bruja, triste que la niñita repudie su corazón, pero lo más triste de todo, es que nadie le devuelva la ilusión.
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