Día tras día, vives en una mentira preciosa, y lo sabes, pero no te dignas a dejarla, ya que estás demasiado acostumbrada a ella. Te ilusiona y decepciona constantemente, y tú no paras de excusarle, sabiendo que el daño que te está haciendo es totalmente imperdonable. Te centras en que es difícil, pero lo intenta, que no es perfecto, pero te quiere... y así solo demuestras lo ingenua que puedes llegar a ser.
Necesitas su apoyo en momentos difíciles, pero nunca está, te tragas tu orgullo y se lo dices, y él. o bien no contesta, o lo hace a la hora. Mientras, otro le consuela, le dice que es preciosa, y que no merece eso. Ella no es tonta, sabe que juega con ella, que está cuando quiere, y que le quiere cuando le interesa.
Ella es la reina que en el ajedrez defiende a su rey, dirigida, sin libertad para decidir si vive o muere, atada a su reino, una pieza más de un simple juego. Los peones la quieren, el rey la utiliza, los peones le secan las lágrimas, que su rey le hizo derramar, en un reino donde no existe ninguna lógica, en un mundo donde la reina se enamoró del más idiota.
Necesitas su apoyo en momentos difíciles, pero nunca está, te tragas tu orgullo y se lo dices, y él. o bien no contesta, o lo hace a la hora. Mientras, otro le consuela, le dice que es preciosa, y que no merece eso. Ella no es tonta, sabe que juega con ella, que está cuando quiere, y que le quiere cuando le interesa.
Ella es la reina que en el ajedrez defiende a su rey, dirigida, sin libertad para decidir si vive o muere, atada a su reino, una pieza más de un simple juego. Los peones la quieren, el rey la utiliza, los peones le secan las lágrimas, que su rey le hizo derramar, en un reino donde no existe ninguna lógica, en un mundo donde la reina se enamoró del más idiota.