Esta entrada va dirigida a esos amigos de verdad que siempre están a tu lado, personas imprescindibles en tu vida que cada uno ha dejado un pedacito de él en ti.
Hablo de esas personas que llegan a ti sin ningún motivo, una mera coincidencia, un capricho del destino, y después de eso nada vuelve a ser igual, tu vida da un giro de 360º y más que amigos, se vuelven hermanos.
Esos amigos no tienen que ser de toda la vida, no tienen por qué tener tu misma edad, ni vivir en tu mismo pueblo.
Esos amigos son gente que aunque no te conociera, te aceptó tal y como eres, y no se centró en "cómo fue", sino en "cómo es ahora", personas que desgraciadamente no conociste en tu pasado, pero están en todo momento en tu presente, e imaginando un futuro lleno de planes alocados, y lo más importante: juntos.
Esos amigos no tienen que ser iguales a ti, lo bonito es que diferentes personalidades se acepten y compartan, como hermanos que son, aunque no de sangre, si de corazón.
¿Y distancia? ¿qué es eso? el mundo está en nuestras jóvenes manos, mucho más chico que nuestra mente y ganas de pasar un día entre los que más quieres.
Amigos, esa es la verdadera amistad en todo su esplendor, y yo tengo la suerte de haber encontrado a personas maravillosas, en tiempos en los que se llama amigo al primer niñato que sale de fiesta una vez en la vida contigo. No señores, esos no son amigos, todo el mundo está en lo bueno, pero cuando pasa algo todos huyen de los problemas para no ser salpicados. No estén tristes, es natural, y lo bueno NO abunda. Sonrían, porque si alguien se ha quedado en los malos momentos, merece la pena, ese es tu amigo, y créanme cuando les digo que escasean.
Esta entrada va por ustedes chicos, esos pocos que sobrevivimos a una sociedad donde los amigos se critican y dan puñaladas por la espalda. Lo sé, todos hemos tenido "amigos" de esos. Pero ellos no tendrán el privilegio de contar con gente increíble como yo.
Hermanos, sois grandes.
Hablo de esas personas que llegan a ti sin ningún motivo, una mera coincidencia, un capricho del destino, y después de eso nada vuelve a ser igual, tu vida da un giro de 360º y más que amigos, se vuelven hermanos.
Esos amigos no tienen que ser de toda la vida, no tienen por qué tener tu misma edad, ni vivir en tu mismo pueblo.
Esos amigos son gente que aunque no te conociera, te aceptó tal y como eres, y no se centró en "cómo fue", sino en "cómo es ahora", personas que desgraciadamente no conociste en tu pasado, pero están en todo momento en tu presente, e imaginando un futuro lleno de planes alocados, y lo más importante: juntos.Esos amigos no tienen que ser iguales a ti, lo bonito es que diferentes personalidades se acepten y compartan, como hermanos que son, aunque no de sangre, si de corazón.
¿Y distancia? ¿qué es eso? el mundo está en nuestras jóvenes manos, mucho más chico que nuestra mente y ganas de pasar un día entre los que más quieres.
Amigos, esa es la verdadera amistad en todo su esplendor, y yo tengo la suerte de haber encontrado a personas maravillosas, en tiempos en los que se llama amigo al primer niñato que sale de fiesta una vez en la vida contigo. No señores, esos no son amigos, todo el mundo está en lo bueno, pero cuando pasa algo todos huyen de los problemas para no ser salpicados. No estén tristes, es natural, y lo bueno NO abunda. Sonrían, porque si alguien se ha quedado en los malos momentos, merece la pena, ese es tu amigo, y créanme cuando les digo que escasean.Esta entrada va por ustedes chicos, esos pocos que sobrevivimos a una sociedad donde los amigos se critican y dan puñaladas por la espalda. Lo sé, todos hemos tenido "amigos" de esos. Pero ellos no tendrán el privilegio de contar con gente increíble como yo.
Hermanos, sois grandes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario