Translate

viernes, 11 de abril de 2014

Querido pianista:

Fue entonces cuando comprendí que la música y el amor se cogían de la mano. Vi sostenerse una nota al pulsar el do menor con los dedos de tu mano, y sí, no hacías otra cosa que tocar un piano, pero entonces, ¿por qué notaba yo que eras a mi a quien sujetabas con tus brazos? Llámame loca, pero cada melodía parecía contarme algo: un recuerdo, un te extraño, un te quiero, un abrazo...
Hace tiempo que descubrí que hay menos palabras que sentimientos, es por eso que nos cueste describirlos, pero parece mentira, que una canción, sin decir nada, todo lo diga.
En ese momento... silencio. Presta atención, un leve sonido, viene de nuestra habitación, ¿has oído ese crujido? Ahora te parece oír risas, traviesas e impacientes pos pasar a algo más divertido.
El sonido se hace más fuerte, poco a poco se despierta la pasión, ahí cuando me di cuenta, que para disfrutar del amor, era mejor sacarte de mi cabeza para tenerte entre mis piernas.
Piel contra piel, estruendoso escalofrío, que eriza cada poro de placer. Al fin y al cabo todo lo dicho es música, música y su gran poder, el de despertar recuerdos, deseos y miedos. Música y su gran poder, porque solo rozas tu piano, pero cada nota me mata y resucita a la vez. ¿Acaso no conozco ya esa sensación? ¿No te mata y resucita también el corazón?
Por eso, querido pianista, toca otra nota, una bonita, porque hoy, más que cualquier otro día, comprendí que el amor, se reflejaba en tus melodías.

No hay comentarios:

Publicar un comentario