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lunes, 31 de marzo de 2014

El pájaro de piedra

Te despiertas, pero no te levantas, ¿para qué? Hoy solo será otro día como el de ayer. Tú siempre fuiste fuerte, pero tus fuerzas se cansaron de hacer la tonta, de mentir diciendo que estás bien, para luego encontrarte con otro pozo, más profundo, más difícil de escalar.
Abres los ojos, sientes como la almohada todavía está húmeda por las lágrimas de ayer, sientes el dolor impregnado en esa cama, sientes los recuerdos clavados como espadas.
Intentas poner música, eso siempre ayuda, pero hoy precisamente no te apetece escuchar nada, prefieres disfrutar del silencio, antes de que llegue una nueva tormenta, prefieres coger lápiz y papel, dibujar y escribir, sentimientos del corazón, plasmados con dolor. Duele, a la vez que significa un desahogo, en esas veces que te lo cortan todo, en esas veces en las que hasta gritar se te está prohibido.
Tu habitación se hace pequeña, no sabes cómo ni por qué, pero de repente, las lágrimas de ayer, vuelven a caer, esta vez con un poco más de dolor, lentamente, sufriendo contigo. A través de la ventana ves un día precioso, niños jugando, adolescentes charlando... y por un momento, piensas en salir. Pero no, olvidaste que te lo cortaron todo, y así como el pájaro de piedra, que sueña con volar, yo me quedo en esa habitación, estrechándose por momentos, con los pies pegados al suelo, muriendo de desesperación. ¿Es posible que alguien tenga en sus manos tu vida? ¿Que dependas indiscutiblemente de sus decisiones? Duele querer ser libre con dieciséis años, duele saber que tu madurez y edad nunca fueron de la mano. Duele saber, que aunque tuviera 50 años seguiría siendo presa del Estado, duele saber que soy menos libre que la estatua de un pájaro.

2 comentarios:

  1. Bonita entrada, preciosa. Algún día el pájaro de piedra también podrá volar. Felicidades por la entrada.

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  2. Muchas gracias:) Espero que ese día llegue pronto, y me alegro de que te guste.

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