Hoy voy a dedicarle unos minutos de mi tiempo al deporte que me ha dedicado la vida: el atletismo. Lo sé, no está nada reconocido, y muchos piensan en él como correr por correr, piensan en él como una tontería.
Sin embargo, los que pertenecemos a esta pequeña familia sabemos que no es así, y que por muy sacrificado que sea, te lo da todo.
Es verdad, no cualquiera vale para sufrir el esfuerzo de entrenar cada día hasta que tus piernas no puedan más y quedarte sin el último aliento.
No cualquiera vale para esforzarte al máximo en cada entrenamiento por una sola única competición, y que al final, falles.
No cualquiera vale para decirle a sus amigos: chicos, hoy no salgo que mañana hay que competir.
No, muchísimos de aquellos que dicen que el atletismo es fácil, una tontería, no podrían aguantar lo que nosotros. No me importa lo que digan, lo que piensen, no me importa porque me dan lástima, porque ellos nunca sentirán esa sensación de triunfo al superarte a ti mismo después de tanto trabajo. Ni conocerán a esos rivales, que acaban siendo tan amigos, que no les importe perder su medalla con tal de decirte tus fallos, para que los dos crezcáis como atletas, y sobre todo, como personas. Pobres ingenuos, creen que estamos echando nuestra vida por la borda, sin saber que una vez que te metes en este mundo, una vida sin atletismo ya no lo es lo mismo, sientes que te falta algo, que te falta todo, una razón para ser mejor, día a día, con cada acto.
Gracias atletismo, por darme una segunda familia que nunca me abandonará, por presentarme a esos compañeros, a ese entrenador, que lo dio todo por sacarme adelante, y sobre todo, gracias por ser mi mayor motivación en mis peores momentos. Sé que la mayoría nunca entenderá esto, pero también sé que quien lo haga, le habré sacado una sonrisa, y me quedo con eso.
Gracias atletas, gracias familia.
Sin embargo, los que pertenecemos a esta pequeña familia sabemos que no es así, y que por muy sacrificado que sea, te lo da todo.
Es verdad, no cualquiera vale para sufrir el esfuerzo de entrenar cada día hasta que tus piernas no puedan más y quedarte sin el último aliento.No cualquiera vale para esforzarte al máximo en cada entrenamiento por una sola única competición, y que al final, falles.
No cualquiera vale para decirle a sus amigos: chicos, hoy no salgo que mañana hay que competir.
No, muchísimos de aquellos que dicen que el atletismo es fácil, una tontería, no podrían aguantar lo que nosotros. No me importa lo que digan, lo que piensen, no me importa porque me dan lástima, porque ellos nunca sentirán esa sensación de triunfo al superarte a ti mismo después de tanto trabajo. Ni conocerán a esos rivales, que acaban siendo tan amigos, que no les importe perder su medalla con tal de decirte tus fallos, para que los dos crezcáis como atletas, y sobre todo, como personas. Pobres ingenuos, creen que estamos echando nuestra vida por la borda, sin saber que una vez que te metes en este mundo, una vida sin atletismo ya no lo es lo mismo, sientes que te falta algo, que te falta todo, una razón para ser mejor, día a día, con cada acto.
Gracias atletismo, por darme una segunda familia que nunca me abandonará, por presentarme a esos compañeros, a ese entrenador, que lo dio todo por sacarme adelante, y sobre todo, gracias por ser mi mayor motivación en mis peores momentos. Sé que la mayoría nunca entenderá esto, pero también sé que quien lo haga, le habré sacado una sonrisa, y me quedo con eso.Gracias atletas, gracias familia.
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