¿Y qué me dices de aquel muchacho? ahogando sus penas en una puta botella de ron barato, pensando que así se olvidará de ella, sin saber, ingenuo, que solo sufre más despacio.
O aquellas muchachas, que necesichicatan emborracharse para mojar las bragas, y así sentir algo de amor, aunque en el fondo sepan que están siendo utilizadas.
Y hablando de vicios, déjame hablarte del quererte, que lo nuestro es sexo escrito, de follarnos con palabras para decir lo que sentimos.
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