Paseas por tu habitación, y en ella solo hay recuerdos, sales a la calle, y hay más aún. No quieres derrumbarte, pues estás acostumbrada a protegerte bajo una coraza que no deja ver al mundo tus sentimientos, pero ahora te da igual, no tienes fuerzas para esconderte, y en lo único que piensas es en tener al menos cinco minutos con esa persona que sabes no volverás a ver.
Y en un inesperado segundo la vida da un giro por completo, las palabras que intentas asimilar son tan dolorosas que te ves incapaz. Entonces te das cuenta de que de ahora en adelante cambiarán muchas cosas, te haces cargo de la situación.
Dicen que todo tiene solución menos la muerte, para aliviar nuestros problemas. Lo malo está cuando nuestros problemas tienen que ver con ella, entonces sentimos que una parte de nosotros se va, y nos deja solos, en un mundo, que por desgracia, es más cruel que hasta la injusta muerte.
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