
Siempre, ¿te acuerdas?
Cada tarde era un motivo para hacer planes futuros, que se convertían en promesas. Era la mejor parte del día, los dos juntos prometiéndonos un siempre. Tú mentías, yo me lo creía, y así un día tras otro. Todo el mundo me advirtió, yo pasé del mundo. Solo te creía a ti, tú solo jugabas. Ahora mismo no queda rastro de un "siempre juntos" ni de un "siempre te querré" ni de ningún "siempre", tanto que prometiste.
Tenía que haberlo sabido, pero estaba poseída por el peor de los males: el amor. Ahora sé que el tiempo pasa, la gente cambia y las promesas se rompen, pero... ¿Sabes? la vida sigue. Si algún día necesitas hablar, llorar o simplemente te des cuenta de las cosas: ahí estaré yo, porque tú mentiste, pero yo prometí un "siempre", y aunque ni tú ni yo seamos los mismos, aunque probablemente no te acuerdes ni de mi nombre, esa promesa seguirá ahí, por siempre, lo prometo..
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